Enfoque Metodológico

"Recicladores de sueños" - Poema de Alirio Quimbayo Durán

Aproximación a la lectura de poesía y construcción de textos alusivos.

ENFOQUE METODOLÓGICO: EL CONSTRUCTIVISMO

La institución educativa Nicanor Velásquez Ortiz adoptó el enfoque constructivista basado en el humanismo, buscando promover en los educandos la formación integral en la construcción del conocimiento,   valores humanos y acciones que  lo ubiquen en la sociedad como una persona competente.

 En el principio de toda acción está la acción del sujeto que construye. Acción sobre los objetos del mundo o acción sobre el otro, que se convierte en interacción, pues el otro, de la misma manera, actúa sobre el objeto de conocimiento. Toda acción o interacción cobra significado dentro de un contexto social; por lo tanto, la acción no es un acontecer automático, sino que es uno de los momentos dentro de un proceso social en el cual adquiere sentido.

Desde esta perspectiva, el aprendizaje es todo un proceso de construcción,  en el cual el que aprende, se construyen representaciones internas del conocimiento e interpretaciones personales de la experiencia. Estas son representaciones internas del conocimiento e interpretaciones personales de la experiencia. Estas representaciones están constantemente abiertas al cambio: sus estructuras y conexiones configuran la base sobre la cual otras estructuras de conocimiento se integran.

El aprendizaje es un  proceso activo en el cual el significado se desarrolla en función  de la experiencia, por lo tanto, la realidad es determinante en la comprensión y el conocimiento de conceptos. El crecimiento conceptual proviene del compartir múltiples perspectivas, simultáneamente con cambios en nuestras representaciones internas, que como respuesta a esas múltiples  perspectivas  y a la experiencia acumulada, tienen lugar en nosotros.

El acervo de conocimientos es una realidad (una construcción de lo real) aceptada intersubjetivamente, después de largos procesos de comunicación en los que se negocian significados hasta alcanzar un consenso. Todo proceso de enseñanza, desde la perspectiva constructivista en la que nos situamos, debe respetar este mecanismo de construcción: el diálogo en el que se negocian significados. Los procesos pedagógicos deben ser entonces diversas formas de ese diálogo en el que el maestro interactúa con el estudiante.

Esta propuesta sobre el conocimiento plantea que el aprendizaje debe ser situado en contextos que reflejen los del mundo real, para que de esta manera  se generen  procesos constructivos de aprendizaje y la transferencia de lo construido a medios ambientes externos a la escuela.

Comprendido lo anterior, tenemos entonces que, la lengua, como lenguaje privilegiado en nuestra sociedad, es la que posibilita el acceso a una forma óptima de interacción para la construcción de esa realidad consensual que podríamos llamar  mundo o cosmos. El mundo, que es caótico, es lo real ordenado por la lengua como la forma más idónea de interacción humana para la construcción del conocimiento. La ciencia del texto (Van Dijk, 1983) da cuenta de los textos con una visión global y socio funcional, puesto que recuerda el sentido de lo textual de la comunicación lingüística en la vida cotidiana. Por lo tanto, la lengua se constituye en el sólido soporte de la pedagogía constructivista; es desde el desarrollo óptimo de la lengua que el estudiante puede tener acceso a toda forma de conocimiento en cualquier  área del saber del saber humano.

En esta propuesta se privilegia la lingüística pragmática, que considera que no hay lenguaje sin contexto psico social: su propia naturaleza, su verdadera génesis y sus pautas de desarrollo y cambio tienen lugar en el ámbito comunitario, a nivel de las interrelaciones que establecen los hablantes, quienes a través de él interactúan. Por lo tanto, se preocupa de los enunciados lingüísticos como actos sociales específicos, es decir, enfatiza el acto del lenguaje más que su rol representacional.

Dentro de este contexto, se pone en evidencia que en el centro del proceso se encuentra el estudiante, a quien se le deben proporcionar las condiciones para que se adopte un papel activo y protagónico en su formación, para ser consecuente con su carácter de constructor de conocimiento. El constructivismo explica que existe una zona cognitiva en al que los procesos cognitivos provocan el mayor equilibrio (obstáculos cognitivos fértiles) en el alumno, pero que le permite, haciendo un esfuerzo cognitivo con ayuda  de sus pares, encontrar solución.

En el modelo propuesto las relaciones profesor- alumno  y  alumno-conocimiento, reacomodan los participantes, requiriendo del estudiante, desde el inicio de su formación, una actuación y el análisis de su práctica y las de sus pares, colocando al profesor como mediador, función que lo convierte en interlocutor válido de este proceso de transformación. El profesor juega un rol de mediador entre los esquemas cognitivos del estudiante y los procesos de enseñanza y aprendizaje; no sólo orienta el proceso sino que es el conductor.

Buscar el desarrollo armónico e integral del alumno supone, desde luego, el estímulo permanente al ejercicio de la autonomía, la oferta de espacios para la investigación, la interacción y la promoción de un aprendizaje centrado en él, donde el  factor decisivo en la actividad constructivista que redunde en aprendizajes significativos para el alumno.

El aprendizaje significativo se produce cuando el alumno incorpora nuevos contenidos a su esquema de conocimientos a partir de lo que saben y de sus necesidades e intereses. De ahí que, uno de los desafíos de la institución Educativa “Nicanor Velásquez Ortiz”  y de su cuerpo de docentes es fortalecer en sus educandos la capacidad de utilizar los conocimientos previos de la forma más creativa posible para transformarlos en puntos de apoyo sobre los que seguirán articulando los nuevos conocimientos; modificar y reelaborar su enciclopedia para construir su propio aprendizaje y transferirlo a situaciones de la vida cotidiana, sin olvidar que esta construcción se da de manera efectiva, tanto como proceso individual y como experiencia social.

El plan de estudios, responde fundamentalmente a un principio de contextualización que lo convierte en una oferta que se adecua a las necesidades y expectativas de los alumnos y la comunidad y a sus características propias. Por ello se estimula la actividad a través de la integración e interdisciplinariedad de proyectos pedagógicos y educativos, donde los educandos ponen a prueba los conocimientos adquiridos, las habilidades, las destrezas, la creatividad y sencillas pautas de investigación desarrolladas mediante las diversas áreas del saber.

Los valores se incentivan, se refuerzan e internalizan a lo largo de todo proceso educativo, se traducen y evidencian en las actitudes de profesores y alumnos, en el clima afectivo que se comparte, en los objetivos propuestos en la  metodología y la evaluación que se utiliza en lo que se dice y no se dice y en lo que se vive dentro y fuera del aula y en la institución. Con este propósito, se debe encontrar permanentemente sentido y significado a la parte axiológica, ya que al no existir elementos fundamentales que los sostengan no es posible construirlos ni interiorizarlos.

En síntesis, el marco teórico en el que se sustenta nuestra propuesta está delimitado, desde lo lingüístico, en la ciencia del texto y, desde lo pedagógico, en el constructivismo, con el fin de plantear una propuesta didáctica adecuada a los principios epistemológicos expuestos, la didáctica debe atravesar toda la malla curricular de la misma manera que el desarrollo del pensamiento y de sus procesos  inherentes. La función primordial del maestro es enseñar a pensar y ayudar al alumno a que piense por sí mismo, procurando que sean capaces de reflexionar sobre su propia experiencia, de formular sus propias explicaciones, de asumir una postura propia en forma responsable.

En esta tarea, la filosofía como primera ciencia, permite revaluar lo que pasa en el mundo contemporáneo y herramienta para el desarrollo de procesos de pensamiento cada vez más eficientes.

Así  mismo, la lengua como herramienta de comunicación facilita la expresión de la razón, es decir, el pensamiento, por esto es importante, priorizar y re significar  las siguientes acciones entre otras.

La elaboración de inferencias sólidas; la articulación de explicaciones y argumentaciones cada vez mejor elaboradas; la sensibilización hacia los aspectos lógicos del discurso, la tolerancia y el respeto hacia las ideas ajenas porque a partir de ellas también se puede construir; el disfrute de la discusión, momentos que permiten la expresión clara de ideas; el desarrollo de la capacidad autocrítica y auto corrección, en suma, promover un desarrollo paulatino y real de sus competencias, puesto que, cuanto mayor sea el desarrollo de la competencia comunicativa, -entendida como lo que el sujeto trascendental e histórico debe conocer para producir, interpretar actos verbales satisfactorios en una situación de diálogo-, el educando estará en  mejores condiciones de acceder a múltiples aprendizajes y fuentes de cultura (Hymes, 1971)

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